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Por Marco Bustamante
mbustamante@cronica.com.ar

Profesor de Historia y escritor, Alan Spinelli es una persona que se adentró en el camino espiritual en busca de respuestas ancestrales. Su conocimiento está relacionado con la experiencia tolteca, información milenaria que trasciende el umbral del tiempo para llegar a nuestra época. En muchos casos, la gente elige el camino espiritual escapando del dolor, en otros porque se siente atraída por la magia y el manejo de los estados de conciencia. Lo que motivó a Alan fue un impulso profundo que sintió dentro sí.

En su casa de Llavallol no se ven elementos rituales y la decoración es alegre, fresca, moderna. El joven chamán recibió a este equipo de Crónica vestido con un jean y un buzo de algodón, nada de pluma, poncho ni taparrabos. Hasta ahí, algo muy distinto de lo que esperábamos.

Antes de comenzar la entrevista descubrimos muchas cosas interesantes, como que los chamanes modernos ya no tienen la necesidad de cazar para comer, miran televisión y hasta siguen nuestro Twitter @cronicaweb, para distenderse un rato. El cronista nuevamente queda en evidencia: las culturas, las tradiciones que sobreviven son las que se adaptan.

La entrevista formal mutó en una larga ronda de mates; dicen que la infusión típica de nuestro país es sabia, porque obliga a escuchar, momento propicio para aprender el origen de la cultura chamánica.

Los toltecas nos cuentan y nos enseñan, a través de historias y de experiencias, sobre el mundo y la vida. Todo comienza con lo que los occidentales conocen como el chamanismo, que no es un término acorde a los principios o valores toltecas.

El término correcto es brujería, pero entendida como hombre o mujer de conocimiento. Ellos son los nahuales. Antes se dedicaban a curar afecciones físicas, mentales, en fin, cualquier tipo de dolencia, pero a través del espíritu.

La historia de los toltecas, se remonta a 17.000 años. Su mensaje se transmite de generación en generación, de nahual a aprendiz. En tiempos de la conquista, ellos eligieron no tener contacto con el hombre europeo, eran muy reservados. El conocimiento se lo guardaban. Por eso no se conocen de manera general todo su saber, explicó.

Con el mate casi lavado, habíamos aprendido varias cosas importantes de la cultura prehispánica, pero todavía no comprendíamos cómo todas esas experiencias llegaron a nuestros días.

“Por los libros de Carlos Castaneda” nos ilustró Spinelli, un pionero en chamanismo moderno, como lo cataloga la antropología. En sus textos, transmite todo lo que fue su aprendizaje con un indio yaqui del norte de México. A través de trece libros, él cuenta sus vivencias, que no son fantásticas, sino experiencias verídicas que llegan a nosotros con el objetivo de comunicar.

Y mientras acomodaba la yerba, agregó: “Hay una clara diferencia entre los antiguos nahuales y los actuales hombres de conocimientos. Los antiguos videntes eran hombres guerreros que tenían mucho ego, ambición y sed de poder. Eran personas que podían hacer cosas extraordinarias, como convertirse en agua, volar, mimetizarse con la naturaleza; si querían podían desaparecer durante décadas y volver sin que los afectara el paso del tiempo. Lamentablemente utilizaban todo eso de manera egoísta y tonta. En cambio, el objetivo que tiene un hombre de conocimiento en la actualidad, un chamán moderno, es mucho menos ambicioso, más humilde, pero no por eso fácil de alcanzar. Ya no interesa tener rituales, ni prácticas antiguas. Lo que quiere es detener el mundo, esa es la batalla constante de una persona que se adentra en el conocimiento tolteca”.

Ya era una entrevista mágica desde antes de arrancar, pero esto de detener el mundo captó completamente nuestra atención, necesitábamos saber más sobre esta idea.

“Cuando una persona logra aquietar su mente y detenerla, en ese momento, logra detener el mundo. Ahí lográs tener una conciencia plena. En ese momento uno es el aire, la tierra, el sol y el viento. Cuando logramos acallar la mente, nos damos cuenta de que formamos parte de un todo y conseguimos la libertad. Esa es la meta más alta que puede llegar a tener un hombre de conocimiento, ser libre de prejuicios, de las personas, de todo lo que lo rodea. En el mundo en el que vivimos es difícil creer en todo esto, en que existe un lado espiritual, en que no existe un hombre que tiene un alma, sino que hay un espíritu que temporalmente habita en un cuerpo”, concluyó.

Lo que Cabral nos dejó

Rodolfo Enrique Cabral Camiñas (Facundo Cabral) nació en 1937, en la ciudad de La Plata. Podemos decir que es hijo de la calle, ya que su parto fue en una de ellas. Un verdadero genio que, influido en lo espiritual por Jesús, Lao-Tse, Chuang Tzu, Osho, Krishnamurti, Buda Gautama, Arthur Schopenhauer, Juan el Bautista, San Francisco de Asís, Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta, predicó el misticismo, la desaparición del ego y la autorrealización global de la conciencia humana.

Con el tiempo se convirtió en un gran difusor de la cultura tolteca, su mensaje claro y conciso atrae como un imán a todos aquellos que buscan el camino del conocimiento.

Los sueños

Muchas ramas de las distintas ciencias analizan los sueños de las personas, pero no encuentran respuestas como las que sí puede tener un nahual. Mientras duermen las personas de conocimiento que siguen las enseñanzas toltecas pueden tener control absoluto de su sueño.

Saben con quién sueñan, qué soñar o con qué soñar. Un nahual está perfectamente consciente de que se encuentra en otra realidad sin su cuerpo. La experiencia tolteca enseña a tener sueños lúcidos y cómo manipularlos para obtener respuestas.

Dios

En una entrevista, a Carlos Castaneda le preguntaron si creía en Dios y respondió que el concepto de Dios era demasiado general y vago. Una idea creada por los hombres. Pero a su vez, el hombre de conocimiento es consciente de que existe una estructura superior.

Los toltecas a lo largo de su cultura lo describieron como las Emanaciones del Águila, una fuente creadora de energía, que sigue creándola hasta hoy en día. "En mi opinión, sí existe Dios, sí existe esa energía, pero no me preocupo por entenderla, me encargo de sentirla”, aseguró Spinelli.

La muerte

Al preguntarle sobre el concepto de la muerte, Spinelli nos contó: “El hombre de conocimiento sabe sobre la muerte y es consciente de que es el único enemigo que tenemos desde el día que nacemos. ¿Cuánto tiempo es nuestro enemigo?, lo que dure una vida. La muerte siempre está cerca nuestro y uno tiene que saberlo, ser consciente de que nos acecha, para vivir cada día como si fuera el último, para vivir cada segundo como desearíamos vivir el real último segundo. La muerte es una gran sabia, nos enseña cómo vivir, este preciso segundo podría ser el último. Cuando un ser humano muere desaparece de este mundo y simplemente se muda a otro. No sabemos hacia dónde vamos. Las personas no mueren, las personas se van", concluyó.