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24 de mayo de 2016

La diputada nacional tuvo un ascenso vertiginoso en las encuestas. En algunas incluso supera la imagen del Presidente, aunque funcionan como un matrimonio político. "Mauricio es el poder, yo soy la autoridad", repite ella
En realidad, la diputada se convirtió en una aliada incómoda para muchos integrantes del staff oficialista. En especial para aquellos como Jaime Durán Barba, uno de los principales arquitectos de la estrategia de comunicación gubernamental, que creen que puede transformarse en un boomerang. "Si vos persigues a otros, mañana te van a perseguir a vos", aseveró el ecuatoriano en la noche del sábado en la mesa de Mirtha Legrand. Justificó de esa manera esa versión que da cuenta de que un sector del Gobierno no quiere saber nada con incomodar a Cristina Kirchner en la Justicia más de la cuenta. "Lilita" y el asesor ecuatoriano se detestan
Carrió, por el contrario, va contra todos. Camina los tribunales federales de Comodoro Py con frecuencia. Acorrala a la ex presidente, a Lázaro Báez, a Ricardo Echegaray, a Julio de Vido o a Amado Boudou. La semana pasada, le pidió al juez Ariel Lijo, por ejemplo, que acelere la causa en la que investiga al ex vicepresidente por irregularidades en la ejecución de un plan federal de viviendas en el Partido de la Costa en el 2005, cuando éste era secretario de Hacienda de aquel municipio. Pidió avanzar también contra el ex ministro De Vido. "Lilita" se transformó, sin quererlo, en una implacable operadora judicial. En los últimos días, la diputada arremetió con dureza contra el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, que atraviesa una relación tirante con el Gobierno. Los voceros oficiales se encargaron de disimular la tensión y aclararon que Carrió hablaba por su cuenta. Tensa calma, por ahora. Carrió todavía no definió si será candidata en las elecciones del próximo año, cruciales para la suerte de la segunda etapa del mandato de Macri. "Dependerá de la coyuntura", dice "Lilita" entre sus íntimos, aunque en el Gobierno confían en que será la carta del Presidente en la provincia de Buenos Aires, donde ahora centró su atención. En las próximas semanas, terminará una ardua investigación sobre el patrimonio de Daniel Scioli, ex gobernador bonaerense. Carrió desnudaría nombres de supuestos testaferros, bienes sin declarar en la provincia de Buenos Aires y eventuales propiedades en alguna isla de Italia. Está enfocada, además, en la causa del Triple Crimen y la efedrina, centrada en la figura de Aníbal Fernández. La jueza María Romilda Servini de Cubría, de trato privilegiado con la líder de la Coalición Cívica, tendría información que comprometería al entorno del ex jefe de Gabinete directamente con el nudo del expediente. Díscola, Carrió incomoda cada vez más al poder. Suele verse con el Presidente cada quince días. A solas. Y habla seguido con el jefe de Gabinete. Pero la relación con Macri ya es más íntima que cualquiera de las que el jefe de Estado tiene con otras de las mujeres de su espacio. Avalada por las encuestas, "Lilita" siente la comodidad de su rol. El Presidente todavía recuerda uno de los primeros encuentros con ella en Casa Rosada. Cuando la fue a buscar a la antesala de su despacho, la diputada esperaba dormida en uno de los sillones, sin zapatos y con los pies arriba de una pequeña mesa. Macri la zamarreó suave para despertarla.